viernes 24 de febrero de 2012

EL GRITO DE BAIRE TARSCIENDE

Hoy es un día luminoso y cálido, tranquilo y cotidiano, como pudo haber sido aquel memorable 24 de febrero de 1895, hace 117 años, cuando los patriotas levantaron sus armas para conquistar la libertad de la Patria.

Aquel glorioso día Cuba amaneció irredenta, dispuesta a llevar adelante la guerra necesaria, la que organizó el Apóstol José Martí a fuerza de aunar voluntades, de reclamar el espíritu independentista de todo el pueblo, para hacer de esa contienda la revolución de todos, y para el bien de todos.
No importaron las menguadas fuerzas, el fracaso de algunas expediciones capturadas por el enemigo, la espera de algunos patriotas para levantarse en armas más adelante, el deficiente número de armas, y cualquier otra adversidad, nada importó. Sonó el grito de libertad y las huestes revolucionarias se lanzaron a la manigua redentora como lo habían hecho los patriotas del 68, para continuar la obra iniciada el 10 de octubre de 1868, por el Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes.

La orden fue cumplida, y aunque muchos no lograron sintonizarse con la clarinada, los levantamientos fueron múltiples, en oriente y occidente, el grupo de patriotas orientales logró mayor éxito que sus compatriotas del occidente, neutralizados en los alzamientos, como el de Ibarras, en Matanzas. A Pinar del Río no llegó la orden, Camagüey y Las Villas se sumarían días después.

El motor impulsor de la revolución ya estaba en acción, la rueda de la independencia estaba en movimiento y no dejaría de girar hacia delante. Como una llama de pólvora se había incendiado la manigua redentora, con una gran parte del pueblo cubano que volvía por sus ansias libertarias guardadas para el momento oportuno reiniciar la contienda contra el colonialismo español.

Serían los próceres de la Guerra de los Diez Años las figuras cimeras al frente del Ejército Libertador, bajo la dirección del Delegado del Partido Revolucionario Cubano, José Martí, artífice de toda una inestimable labor de dirección y organización de la Guerra Necesaria.

Porque no sería otro el camino de la emancipación de la nación cubana, sino el de la lucha armada, en el enfrentamiento contra el régimen colonialista que había sumido a la explotada isla como una pieza más de las posesiones de la metrópoli, utilizando los escasos recursos de Cuba para enriquecer las arcas monárquicas.

Y es en ese contexto que se da el Grito de Baire, como es conocido, aunque pudiera haberse llamado el Grito de Cuba, porque fue el patriotismo inclaudicable de los cubanos el que se sumó a la lucha ansiada tantos años para fraguar el esfuerzo martiano y sus colaboradores, para alcanzar el propósito que 117 años después disfruta el pueblo cubano de hoy: la Libertad y Soberanía nacional.
Por. Hugo Betancourt Mayoral.

jueves 23 de febrero de 2012

35 candidatos al Premio Nacional de Periodismo José Martí 2012


Treinta y cinco son los candidatos presentados por las delegaciones de la UPEC para el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de la vida del 2012. Los que optan por el anual Juan Gualberto Gómez en sus cinco categorías –Prensa Escrita, Televisión, Radio, Gráfica y Periodismo Digital—suman 78, según se dio a conocer en conferencia de prensa efectuada en la Casa de Alba Cultural.
En el encuentro, presidido por Tubal Páez, fue presentado el Jurado de esos premios, presidido por Hugo Ríus Blein, Premio Nacional de Periodismo José Martí. En el Jurado, integrado por 16 colegas, hay otros seis premios nacionales y periodistas de reconocido prestigio por su quehacer durante muchos años.
Al presentar a los integrantes del Jurado, Hugo Rius explicó los principios y normas de funcionamiento del Jurado del Premio Nacional José Martí. El premio –dijo—debe recaer en el periodista o la periodista de Excelencia porque haya dejado una huella sobresaliente y significativa en toda su trayectoria, que pueda considerarse o acercarse más a un paradigma. El otorgamiento de este alto galardón profesional entraña un mensaje al sector y la sociedad sobre los valores éticos y la calidad en el desempeño del Periodismo cubano. No es un premio a la popularidad a causa de una coyuntural visibilidad privilegiada, sino a la excelencia profesional meritoria y perdurable. Lo predominante será el valor de la obra de toda una vida, demostrado fehacientemente.
Aclaró igualmente que el hecho de que en el Jurado formen parte miembros del Comité Nacional de la UPEC o de su Presidencia no debe interpretarse como portavoces de candidatos favorecidos por dichos órganos. El Jurado se integra por individualidades profesionales prestigiosas y sólo en tal condición emiten sus criterios y formulan sus propuestas con absoluta independencia.
El Jurado de los Premios, que sesionará desde el miércoles hasta el viernes, cuando dará a conocer sus fallos, y que fue aprobado por el Pleno del Comité Nacional de la UPEC, tal como lo establecen los Estatutos, quedó integrado así:
Hugo Rius Bleín, Presidente
Prensa Escrita
Juana Carrasco (Premio Nac. Periodismo JM)
Isabel Moya Richard
Elson Concepción
Radio
Antonio Moltó Martorell (Premio Nac. Periodismo JM)
Néstor Santamarina
Victor Pérez - Galdós
Televisión
Omar George (Premio Nac. Periodismo JM)
Amada Montano
Miguel Torres
Gráfica
Liborio Noval Barberá (Premio Nac. Periodismo JM)
Juan Ayús García
Manuel Hernández Valdéz (Premio Nac. Periodismo JM)
Digital
Juan Marrero González (Premio Nac. Periodismo JM)
Edda Diz
Osvaldo Rodríguez
CANDIDATOS AL PREMIO NACIONAL JOSÉ MARTÍ
Carmen Rita Alfonso Hernández (Trabajadores), Juan Emilio Batista Cruz (Periódico 26,Las Tunas), Lino Betancourt Molina (Radio Taíno), Armando Boudet Gómez (Periódico Adelante, Camagüey), Ramón Brizuela Roque (Periódico Guerrillero, Pinar del Río), Irma Cáceres Pérez (SITVC), Roberto Chile Pérez (Consejo de Estado), Alicia Elizundia Ramírez (Radio CMHW, Villa Clara)
Raúl García Álvarez (Corresponsal Prensa Latina, Sancti Spíritus), Andrés García Suárez (Corresponsal Medios Nacionales, Cienfuegos), Calixto José González Betancourt (Periódico !Ahora!, Holguín), Ismael González González (UPEC provincia Granma), Jorge González González (Radio Artemisa), Jacinto Granda de Laserna (Publicaciones Prensa Latina), Félix Omar Hernández Rodríguez (Radio Angulo, Holguín), Eduardo Labrada Rodríguez (Adelante, Camagüey)
Nancy Lara Marcel (Radio Ciudad de La Habana), Ramón Eloy Lobaina Consuegra (Radio Ciudad del Mar, Cienfuegos), Rigoberto Mario Mainadé Martínez (Prensa Latina), Raúl Martes González (Radio Libertad, Las Tunas), Argeo Martínez Ochoa (Radio Gibara, Holguín), Diego Hipólito Méndez Calero (Radio Rebelde), Pedro Méndez Suárez (Vanguardia, Villa Clara), Ernesto de Jesús Padrón Blanco (Cine Cubano – Cubanow)
Carlos Piñeiro Loredo (Revista Bohemia), Julio Fernando Pérez Muñoz (Radio Habana Cuba), José Prado Laballós (Grupo Asesor UPEC), Magalys Pupo Leyva (Tele Cristal, Holguín), Luis Manuel Quesada Kindelán (Radio Victoria, Las Tunas), Norberto Rivero Torres (El Artemiseño), Jorge Rodríguez Bermúdez (Facultad de Comunicación UH), Ángel E. Rodríguez Hernández (AIN), José Alejandro Rodríguez (Juventud Rebelde), Pablo Soroa Fernández (Corresponsal AIN, Guantánamo), Juan Varela Pérez (Periódico Granma).
(Cubaperiodistas.cu)

viernes 10 de febrero de 2012

El reto de los periodistas camagüeyanos

Por. Luis Naranjo
Fotos. Edel Quintana

Hay que seguir empeñado en una prensa verdaderamente profesional, que refleje la realidad del pueblo, brindando un apoyo incondicional a la nueva hornada de periodistas recién graduados y a aquellos jóvenes que cursan estudios actualmente en la Universidad, en la carrera de Periodismo.Así trascendió en la Asamblea Provincial de la UPEC de Camagüey, con sede en la Escuela del Partido de este territorio y que contó con la presencia de Tubal Páez Hernández, presidente de la Organización a nivel nacional, de dirigentes del Partido en la región y de varios miembros de la presidencia nacional de la UPEC.
L os participantes fueron precisos al cuestionar la manera en que aún hay empresarios que esconden informaciones, obstruyen el trabajo de la prensa e impiden que se cumpla adecuadamente la Resolución del Buró Político sobre la eficacia informativa.
De igual forma, fueron motivos de debates la necesidad de pasar a acciones de superación más profundas como post-grados, diplomados y Maestrías, fundamentalmente en periodismo y seguir dotando a los afiliados de cursos de actualización sobre la economía, filosofía, redacción y de preparación política.Tubal Páez, en su intervención, reafirmó la respuesta de los periodistas cubanos a la convocatoria hecha en la Conferencia del Partido, donde se nos impuso el reto de ser más competentes, objetivos y ejercer con valentía el periodismo de opinión.
Así mismo, explicó que la Organización no está ajena a los adversos problemas materiales que existen en todos los medios de difusión, pero siempre habrá el reclamo oportuno para trabajar mejor y mantener una posición crítica, desde posiciones revolucionarias
En las conclusiones Arairis Cardoso, miembro del Comité Central y del Buró del Partido en la provincia, señaló que hay que hacer un trabajo fuerte desde la base, lograr la integración de las nuevas generaciones con los profesionales de mayor experiencia y no cesar en la búsqueda oportuna de la información que exige el pueblo.
Finalmente dijo: “Confío en que esta prensa, representada por periodistas valiosos como ustedes, seguirá defendiendo con el prisma de las circunstancias actuales las conquistas de nuestra Revolución”.

martes 7 de febrero de 2012

por Abel Prieto Jiménez
Comentarios de Abel Prieto, Ministro de Cultura, en su presentación de la primera edición de Guerrillero del tiempo, de Katiuska Blanco. Fragmentos de sus palabras, a partir de una transcripción no cotejada con el autor, realizada por Cubadebate.
El Ministro de Cultura aseguró que este volumen recoge desde el primer recuerdo de Fidel, en Birán, cuando tiene menos de tres años de edad, hasta las evocaciones asociadas a aquel joven abogado que acaba de graduarse, pero que ha vivido ya experiencias tremendas, como la del enfrentamiento casi suicida (quijotesco, diría Fidel) a los grupos gangsteriles que tenían la universidad prácticamente tomada - cuando su vida estuvo en peligro tantas veces ¬¬¬¬¬¬-, como la de Cayo Confites, que él la narra con todo detalle y también con humor (por cierto, este libro tiene pasajes de ese humor de Fidel, ese humor refinado, inteligente, incisivo, esa ironía tan suya, que aparece a ráfagas cada cierto tiempo), y que ha pasado también por la experiencia tan intensa del Bogotazo, cuando se suma a la sublevación, por solidaridad, por sentido del deber, por ese sentido ético que lo caracteriza y que es en cierto modo la columna vertebral de este libro.

Hay que decir -realmente- que a través de estos diálogos del Comandante con Katiuska se nos va dando, como en ningún otro texto que se haya publicado hasta hoy, al menos que yo sepa, el proceso de la formación ética, intelectual y política de Fidel, desde su infancia hasta ese momento, digamos, de la primera madurez, de ese Fidel que poco tiempo más tarde empezaría a organizar el asalto al Moncada. Katiuska, con sus preguntas, sus comentarios, muestra realmente la profundidad de la investigación que ella ha venido haciendo y aporta precisiones muy importantes. Hay que felicitarla también por haber respetado en el texto la espontaneidad, la oralidad, del Comandante, que es algo que le da al libro una gran frescura.

Aunque aquí están presentes continuamente las ideas y el pensamiento revolucionario de Fidel, en este tomo I de Guerrillero del tiempo la dimensión personal, la dimensión más íntima, alcanza un espacio y una profundidad muy notable, Fidel logra colocarse en la perspectiva, en la mirada del niño que fue, del adolescente que fue. Se acerca a su familia, a las personas de su entorno o a aquellas con quienes convivió en distintas etapas, tratando de reconstruir cómo pensaban, qué sentían ante las distintas circunstancias, y va descubriendo matices en su comportamiento, va analizándolos, no con un espíritu de juez, sino para entender a esas personas, para explicárselas a sí mismo.

Entra en contacto directo con la naturaleza:

“…atravesábamos la bahía (dice) en una pequeña lancha (…). La lancha se llamaba El Cateto y hacía: ¡Pum, pum, pum! Iba lenta por toda la bahía, la bahía tranquila; tardábamos 25 ó 30 minutos. (…) Íbamos a otro muellecito - todavía recuerdo el aire y hasta el olor a mar -.” (I, 140, 141).

Son impresiones muy vívidas que Fidel ha conservado y que nos las trasmite con mucha fuerza: uno comparte con aquel niño esa alegría expansiva que se nos describe con tanta exactitud y casi puede respirar ese aire de la montaña, ese aire del mar.

En otro momento se refiere a las relaciones que él y su hermano Ramón establecían con los trabajadores de la zona y recuerda con afecto particular al tenedor de libros, que fue quien le habló por primera vez de personajes históricos y de literatura. Y de pronto Fidel logra reconstruir - realmente de un modo que a uno le sorprende - lo que sentía aquel niño, tan deseoso de conocimiento, de cultura, tan lleno de curiosidad.

Y dice:

“Hay gente que por bondad natural son amables con los niños y les hablan, les hacen cuentos (…)” Tal tipo de persona es la bendición de los niños (…) (dice Fidel, una frase tremenda). Las personas adultas no se imaginan la importancia que tiene el trato que les dan a los niños y cómo les agrada (…) que conversen con ellos, que los tomen en cuenta, que no los ignoren.”(I, 75,76).

La otra cosa que llama mucho la atención en este libro es la figura del padre, de don Ángel Castro. Esta figura está tratada con mucho cariño, con muchos matices, con mucha hondura; aunque, como dice Fidel, era “un hombre de carácter, (…) (de) mal genio, dice él que inspiraba respeto” y que era como “el símbolo de la autoridad”, cuando él, Fidel, tenía 4 ó 5 años, “nos pasaba la mano por la cabeza, como una forma de acariciar.(…) Era una de las cosas que él hacía: pasarnos la mano por la cabeza” (I, 10).

Aparte de este tipo de detalles, que nos trasladan una gran delicadeza, una gran ternura, Fidel hace una semblanza de su padre verdaderamente impresionante. Si, por una parte, según nos dice, “sus ideas (…) se correspondían con las de un hombre más bien conservador, (…) desde el punto de vista humano fue una persona muy generosa, muy solidaria.”

Se trata, repito, de un Fidel más personal, más íntimo, el que se nos da en este libro. Y esto habrá que agradecérselo siempre a Katiuska y por supuesto al Comandante. Estos diálogos, ustedes podrán comprobarlo cuando lo lean, van mucho más allá de un testimonio frío sobre los hechos: son una reconstrucción desde lo íntimo del protagonista de un proceso que no se simplifica en ningún momento.

Al propio tiempo, siendo un niño todavía, su inteligencia creativa se topa con los dogmas, con lo que todo el mundo acepta y asimila fatalmente. Cuando evalúa cómo le enseñaron la historia durante la primaria, dice: “un recuento de hechos, ninguno de los cuales se cuestionaba, pero no por cuestión de fe; usted lo creía porque tenía el hábito de creerlo todo” (I, 233). Luego hará un razonamiento similar ante la Economía Política capitalista que le imparten en la universidad como un fatalismo, como algo que es así y no puede ser de otra manera, como la ley de la gravedad, como las leyes naturales.

Frente a esos dogmas, su rebeldía y su sentido ético van generando la semilla de un pensamiento trasgresor, inconformista, que empezará a hacerse preguntas que no tienen respuesta en los esquemas educativos de la época y empezará también a ver las cosas de otro modo.

Ese instinto ético lo acompaña a todas partes, está siempre alerta. Su memoria conserva cada incidente donde ese instinto reaccionó: por ejemplo, en Cayo Confites, cuando participa en la captura de la goleta Angelita de Trujillo, rechaza la forma en que Masferrer y algunos hombres suyos trataron a los tripulantes:

“De palabra y de hecho los ofendieron. No me gustó aquella forma de tratar a los marineros del Angelita. Yo no los golpeé ni los empujé ni actué agresivamente con ellos, porque eran gente desarmada, más bien casi me inspiraba pena” (I, 387).

Una reacción similar siente cuando en Bogotá, en la estación tomada por policías sublevados, rechaza que maltraten a un supuesto espía.

Cuando rememora algunas de sus experiencias vividas en aquellos años, “las luchas de grupos, lo de Cayo Confites, el Bogotazo”, o toca el tema de la revancha, de la venganza, como algo incompatible con un auténtico revolucionario, desde el punto de vista ético y desde el punto de vista político: aquel revanchismo no era propio de una verdadera ”revolución, no lo consideré siquiera cuando se trataba de ajusticiar a un esbirro en la época de Machado o de Batista, o cuando se tomaban venganzas de tal tipo, nunca me pasó por la mente, al punto (de) que hubo gente que me quisieron matar, que después fueron ministros del Gobierno Revolucionario. Creo que nunca en mi vida me dejé llevar por revanchas. (…) Cuando nosotros hemos capturado a alguien no lo hemos hecho por venganza, ha sido como una defensa, un ejemplo para que tales crímenes no se cometan” (I, 447).

Finalmente llega a las ideas de Marx, Engels y Lenin después de pasar por una etapa que él mismo califica de “socialismo utópico”. Según explica, el ideario marxista cayó en un terreno muy fértil abonado por su trayectoria de rebeldía, por sus ideas de justicia, por su repugnancia frente a la corrupción y el despotismo. Su mentalidad, nos dice, era una especie de esponja condicionada a lo largo de toda mi experiencia (247)

Pero (añade) que “Antes de ser marxista fui martiano (…); pasé por un proceso previo de educación martiana, que me inculqué yo mismo leyendo sus textos” (250).

Con este volumen de Guerrillero del tiempo recordé la hermosísima película de Fernando Pérez sobre la infancia, la adolescencia y la primera juventud de Martí y esa fuerte impresión que nos deja acerca del destino del protagonista, es decir, de que ese niño, ese adolescente, está como predestinado para cumplir una gran misión. Este libro deja una impresión similar. Sentimos algo parecido a la predestinación en ese niño de Birán que siente piedad por los braceros haitianos y se rebela ante el abuso, en ese adolescente que rechaza instintivamente toda injusticia y en ese joven que llega a una universidad invadida por grupos gansteriles y los desafía y se enrola en la aventura de Cayo Confites para derrocar la dictadura de Trujillo y es sorprendido por el Bogotazo y se suma a la lucha de un pueblo al que le han asesinado su líder.

Este nuevo libro de Fidel aparece en uno de los momentos más oscuros de este siglo XXI, en medio de una crisis irreversible, de amenazas inminentes de nuevas guerras imperiales, del ascenso de las tendencias fascistas y de una agresión incontrolada y suicida al medio ambiente. En términos éticos, la política ha tocado fondo.

Guerrillero del tiempo, tanto este primer volumen como el segundo, es un nuevo mensaje para Cuba y para el mundo de uno de los pocos líderes morales y espirituales que quedan en el planeta. Nos habla, ya lo hemos visto, de su propia vida; pero nos habla también, todo el tiempo, de principios, de ideas, de humanismo. Sé que entre nosotros va a ser leído con pasión y sé también que mucha gente que en todas partes enfrenta hoy la barbarie va a buscarlo y a leerlo de la misma manera.

Felicidades a Katiuska por haber sido una interrogadora tan eficaz; a Rancaño por sus criaturas maravillosas; a todos los compañeros editores y de la poligráfica que trabajaron para lograr esta bellísima edición; y a usted también, Comandante, permítame más que felicitarlo agradecerle por seguir nutriéndonos con textos tan extraordinarios.

domingo 5 de febrero de 2012

Fidel, una leyenda viva. ¡Hay Comandante para rato¡

Por. Luis Naranjo

Quien disfrutó de la presencia y palabras de Fidel durante su comparecencia en la televisión cubana hace apenas unas horas, sólo puede exclamar ¡Hay Comandante para rato ¡
Y es que se vio como siempre, lúcido, reflexivo, humano, inteligente, comunicador y defensor de las verdaderas causas, de las causas justas.
Se quedaron atónitos los enemigos de la Revolución, dentro y fuera del país, porque piensan que su salud no resiste más, porque difaman una y otra vez sobre su vida y muchas veces absurdamente lo dan por muerto.
Nos alegró la forma en que se manifestó Fidel, nos sentimos optimistas, vibramos de emoción una vez más con el líder de la Revolución cubana.
Griten sin dudas, ¡Hay Comandante en Jefe para rato¡

viernes 3 de febrero de 2012

GUANTÁNAMO ES CUBANO Y LO SEGUIRÁ SIENDO

Con justificada indignación, millones de personas en todo el mundo claman por el cierre del centro de tortura de prisioneros que opera el gobierno de Estados Unidos en la base militar que ilegalmente mantiene en territorio cubano. Pero tal reclamo soslaya otro crimen igualmente repudiable y del mismo delincuente.

Un artículo titulado Entreguemos Guantánamo a Cuba firmado por Jonathan M. Hansen, profesor de estudios sociales en la Universidad de Harvard, Massachusetts, halló, sorpresivamente, espacio en el New York Times en días recientes, para denunciar “nuestra mantenida ocupación del territorio de Guantánamo” y señalar que “ya es hora de devolver este enclave imperialista a Cuba”.

La ilegalidad de mantener esta base militar en territorio cubano ha sido silenciada en los grandes medios occidentales que se rigen por los intereses propagandísticos de Washington por más de un siglo, mientras Cuba ha cuidado siempre de mantener su denuncia en un nivel diplomático, mas bien discreto, para evitar facilitar algún pretexto a Estados Unidos para una agresión militar argumentando acciones cubanas en torno a esta presencia indeseable.

El profesor J. M. Hansen recuerda en el artículo que “desde el momento en que el gobierno de los Estados Unidos obligó a Cuba a arrendarle un terreno en la bahía de Guantánamo como base naval en junio de 1901, su presencia ha servido para recordar al mundo la larga historia de militarismo intervencionista de Washington”.

“Pocos gestos tendrían efecto más saludable en el callejón sin salida de las relaciones cubano-estadounidenses que la devolución de este codiciado pedazo de tierra”, apunta.

“Las circunstancias por las que Estados Unidos llegó a ocupar Guantánamo son tan preocupantes como las de su última década allí”, dice Hansen.

Recuerda que, cuando en abril de 1898 los cubanos tenían casi ganada la lucha contra el colonialismo español, Estados Unidos intervino y convirtió la Guerra de Independencia de Cuba en lo que aún llaman Guerra Hispano-Americana. Ocupó la Isla durante tres años, excluyó al Ejército independentista de Cuba en la negociación del armisticio y les negó a los cubanos un lugar en la conferencia de paz de París.

Pese a que en sus declaraciones de entonces Estados Unidos incluía la garantía de que no pretendía “intervenir en la soberanía, jurisdicción o control” sobre Cuba, poco después de la guerra, los imperativos estratégicos primaron sobre el respeto a la independencia cubana, dice el artÍculo aparecido en el NYT.

El general Leonard Wood, nombrado gobernador militar de Cuba por el presidente William McKinley introdujo las disposiciones que se conocieron como la Enmienda Platt, dos de las cuales fueron particularmente repudiables: la que otorgaba a Estados Unidos el derecho de intervenir a voluntad en los asuntos cubanos, y la que instituía la venta o arrendamiento perpetuo de estaciones navales en Cuba.

La alternativa a la Enmienda Platt –según informó Wood a los delegados a la asamblea constituyente- era la continuación de la ocupación. Los cubanos entendieron el mensaje, escribe Hansen.

Durante las próximas dos décadas, Estados Unidos envió en repetidas ocasiones infantes de marina a “proteger sus intereses en Cuba” y 44.000 norteamericanos se establecieron en Cuba, para impulsar la inversión de capital en la isla.

Hansen compara esta situación con la que se hubiera dado en Estados Unidos si al final de la Revolución en Norteamérica los franceses hubieran decidido permanecer allí, negándose a permitir que Washington y su ejército asistieran a la tregua en Yorktown. “Imagínense que hubieran negado a los estadounidenses un asiento en el Tratado de París, que expropiaran los bienes de los ingleses, ocuparan el puerto de Nueva York, enviaran tropas para aplastar a los Shays y a otras rebeliones y luego emigraran en masa a las colonias robándose lo más valioso de nuestras tierras”.

Hansen sostiene que en similar contexto Estados Unidos ocupó Guantánamo. Es una historia excluida de los libros estadounidenses de texto y abandonada en los debates sobre terrorismo, derecho internacional y alcance del poder ejecutivo. Pero es una historia conocida en Cuba y en toda América Latina que explica por qué Guantánamo sigue siendo un símbolo evidente de la hipocresía en todo el mundo, aún sin hablar de la última década, reitera Hansen.

Si Obama reconoce esta historia y pone en marcha el proceso de devolución de Guantánamo a Cuba –dice- comenzaría a reparar los errores de los últimos diez años que pesan sobre nosotros, por no hablar de cumplir con una promesa de su campaña electoral.

Así rectificaría un agravio secular y sentaría las bases para las nuevas relaciones con Cuba y otros países del hemisferio y en todo el mundo”, dice el artículo aparecido en el NYT en días recientes.
por Manuel E. Yepe

sábado 28 de enero de 2012

CONFIAN LOS CAMAGÜEYANOS EN LA CONFERENCIA DEL PARTIDO

En un importante debate están inmersos los delegados que participan en la I Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba, la cual preside desde este sábado en el Palacio de las Convenciones de La Habana, el presidente de los Consejo de Estado y de Ministros general de ejército Raúl Castro.

El documento base del Partido se debatió por todos los núcleos y la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), los que con más de 1 millón de opiniones modificaron 78, de los 96 objetivos.
Los 811 delegados evalúan el trabajo del Partido y determinarán las transformaciones necesarias para situarlo a la altura que demandan las actuales circunstancias.
La reunión trata, entre otros temas, la política de cuadros, con énfasis en la promoción de mujeres, negros, mestizos y jóvenes a cargos de dirección, el papel del PCC en el proceso de actualización del modelo económico y cómo dejar atrás prejuicios hacia el sector no estatal de la economía,
El pueblo camagüeyano sigue muy de cerca los acontecimientos de la importante cita partidista cubana, donde se aprobará el documento que regirá el funcionamiento de la Organización y constituirá un momento importante para eliminar frenos al desarrollo de la economía y el proceso revolucionario en nuestro país..